Roque Mesa fue el invitado de este jueves en A Balón Parado. El jugador canario no está disfrutando de la continuidad que esperaba, pero lejos de amilanarse, demostró que confía en revertir la situación y que está poniendo toda la carne en el asador para ello. Los inicios del jugador hasta consolidarse en la elite tampoco fueron fáciles y se creció ante la adversidad: “Nunca he tenido las cosas fáciles, pero no me lamento, hay que seguir luchando. Cuanto más difícil es, más tienes que luchar y más lo disfrutarás luego. Trabajo cada día al máximo para estar siempre preparado, el resto no depende de mí”.
El jugador se mostró positivo ante lo que se avecina y tiene muy claro que “no me arrepiento de haber venido, si me dieran a elegir venir aquí, volvería a tomar la misma decisión una y mil veces. Vine aquí quitándome una espinita clavada por el pasado, estuve muy cerca de venir y se truncó. De nuevo confiaron en mí y aquí estoy».
Por su carácter luchador, se siente retratado en una famosa película: “Veo mucho El Gladiador, me siento muy identificado con el protagonista. La veo siempre que puedo. La mente es muy importante y si no hubiera sido futbolista, me hubiera gustado ser psicólogo. Empecé la carrera, pero tuve que aparcarla. Mi padre es psicólogo, pero no ejerce como tal conmigo, lo necesito más como padre”.
Roque Mesa recibe no sólo todo el apoyo de su familia, también del sevillismo: “Me tratan con muchísimo cariño, confían mucho en mí y me animan mucho. Me sorprende ese cariño porque no he jugado lo suficiente”.
Ahora sueña con poder jugar pronto ante esa grada porque “si es espectacular escuchar el Himno como contrincante, jugar en el Sánchez-Pizjuán debe ser impresionante”.
Preguntado por si le gustaría continuar en el Sevilla FC la próxima temporada, afirmó que “si es para jugar, por supuesto que sí. Me encanta la ciudad, la afición, el equipo, pero soy realista y me gustaría continuar en otras condiciones”.
Departamento de Comunicación del Sevilla FC

